lunes, 4 de enero de 2016

PACIENCIA PARA TODO



 Y toda la congregación de los Israelitas murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto.  Los Israelitas les decían: “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Éxodo 16:2-3

Todos los procesos personales requieren de paciencia. Todo tiempo de transformación ó de preparación personal requiere de un estado de paz y enfoque. Todo entrenamiento personal requiere de una actitud fortalecida y disciplinada capaz de  soportar contratiempos y dificultades con el objeto de alcanzar alguna meta ó bien determinado. Es la actitud constante y valiente por alcanzar un estado ó nivel superior de carácter, de vida, de profesión, de situación. La paciencia es sufrir con una personalidad madura. “Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse”; lo que permite que las personas puedan esperar con calma a que las cosas sucedan, comprendiendo que existen cosas o situaciones que escapan de su control  y requieren de tiempo para que se cumplan.
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hebreos 11:1). La fe implica certidumbre, convicción, seguridad, evidencia de no estar esperando en vano, algo que anhelo que sea o que ocurra. Esperar algo que sabemos que llegará, nos debe mantener llenos de paz, concentrados, incluso, en otras cosas pero sin perder el enfoque, sin distracción, sin afán.
Porque en a esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque lo que se ve, ¿para qué esperarlo?  Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo esperamos”. Romanos 8:24-25
Hay cosas, decisiones, resultados, momentos y personas que debemos esperar con paciencia. Hay lugares a los cuales debemos invertir paciencia mientras llegamos. Dios mismo, nos manda a que sigamos la paciencia para heredar las promesas.
“Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, a juro por si mismo, diciendo: De cierto, te a bendeciré grandemente y te multiplicare en gran manera. Y habiendo a esperado con gran paciencia, alcanzo la promesa.” (Hebreos 6:13-15)

Cuando nuestras autoridades ó líderes nos prometen buenos resultados, y ello le agregamos Fe, entonces no hay cabida para la duda y por consiguiente se abren espacios para el respeto, la estimación y la honra. De lo contrario la incredulidad cobrará espacio en nuestras mentes, la incertidumbre cizaña nuestros pensamientos y en poco tiempo estaremos quejándonos, murmurando, traicionando y siendo desleales a la promesa de nuestros líderes. La impaciencia es la manifestación inicial de renuncia a las bendiciones prometidas, es un impulso alocado de intolerancia que nos origina una auto-cancelación de oportunidades y nos lleva a correr peligros o a tomar decisiones, tan malas, que arriesgan nuestros trabajos, familias, relaciones y hasta nuestras vidas.   
La murmuración es calumnia, es soberbia,  es una queja, es levantar una falsedad en contra de alguien que no está presente; y puede tener su origen en la impaciencia, ese afán desmedido que no desea tolerar que una hora requiera de sesenta minutos y un minuto de sesenta segundos para que se cumplan. La murmuración es deshonrar a alguien. La deshonra trae  maldiciones por medio de las palabras o palabrotas que ello implicaría.
La impaciencia es originada por muchos motivos y uno de ellos es cuando tendemos a comparar nuestra situación, nuestro lugar, nuestro estado con otros; para no solo  desestimar a quien me tiene esperando, sino que comienza el alma a sentir envidias ó  egoísmos, que nos alteran con motivo del que prospera en sus caminos (salmos 37:7).
La paciencia es una estrategia para convencer ó persuadir  a los demás, demuestra  y proyecta carácter y madurez personal.  Hay puertas que se abren permanentemente por causa de la paciencia. Para perdonar se requiere de paciencia, pero perdonar no es fácil, por ello la paciencia está jerárquicamente nivelada con el Amor, ya que es uno de los frutos del Espíritu Santo. Hagamos las cosas con moderación o compostura, pero para ello necesitamos paciencia.
Un proceso, un tiempo de transformación y preparación personal, de entrenamiento y aprendizaje; transitado con paciencia,  produce buenos frutos. Con frecuencia oímos y hablamos de deportistas, actores,  artistas, trabajadores y emprendedores afamados; el mundo reconoce sus trabajos y les premia y aplaude; pero detrás de tantos laureles existe una cuota importante de sacrificios, de tiempos, de lágrimas, de sudor, de estudio y preparación constante, que requirieron de un componente importantísimo, para tener los resultados que los hacen famosos; ese elemento    es la paciencia.
La impaciencia suele, por la desesperanza que involucra,  producir un anhelo desmedido por las cosas pasadas, por el confort ó la comodidad pretérita, desestimando las esperanzas presentes y la bendición prometida.  Así como le ocurría al pueblo de Israel, los cuales ansiaban  regresar a Egipto, ese lugar de esclavitud del que salieron tras una gran promesa, pero la impaciencia en el proceso del desierto los cegaba y solo podían recordar los alimentos pasados y obviar la leche y la miel de la tierra prometida.
¿Cuántos empresarios quebrados por no aguardar por el lugar en donde debía implantar su local, cuantas jóvenes son madres solteras por no tolerar el tiempo de preparación y estudios que le dotaría del conocimiento necesario para tener una profesión, cuantos matrimonios rotos por añorar respuestas rápidas y milagrosas a sus breves oraciones a Dios, cuantos se han asociado ó casado con las personas incorrectas solo por no querer esperar, cuantas personas o empresas se han quedado por años estancados por no querer transitar a niveles superiores mejores, cuantas áreas muertas hay en muchas personas y creyentes por no dejarse moldear como el barro en las manos de Dios. Ay de los jóvenes que perdieron la vida por no tener dominio propio por manejar un vehículo, sin el debido entrenamiento, cuantos embarazos no deseados,  cuantas oportunidades de ganar no disfrutadas por no invertir en el tiempo de entrenamiento y aprendizaje? ¡ Como deseo la paciencia de Job y la paciencia de Dios.!
Tengamos paciencia para ganar almas, para oír, para pasar por alto los pecados pasados de la gente que acepte al Señor como su Señor y Salvador; imitemos al Dios de la paciencia en esto, El ha tenido paciencia con nosotros para llevarnos al arrepentimiento. Todas las almas que ganemos para Jesucristo,   no  pueden cambiar de un día para otro, cada persona tiene su tiempo, su velocidad; y ello requiere que seamos pacientes. La paciencia es producto de las tribulaciones, de las pruebas, del desierto, de las situaciones no cómodas. Nuestro carácter se afirma y nuestra Fe se fortalece.  Por ello es inexcusable que con toda humildad y mansedumbre, en el amor, nos soportemos con paciencia, los unos a los otros.  La paciencia nos permite ser solícitos ó diligentes para mantener la unidad y la paz, así que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Así como Pedro preguntó, con respecto al perdón: ¿Cuántas veces he de perdonar? Y la respuesta fue: “hasta setenta  veces siete”; tal vez te preguntarás ¿hasta cuándo tendré que tener paciencia?
Dios te responde en Santiago 5:7-8 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.  Tened también vosotros paciencia; a fortaleced vuestros corazones, porque la b venida del Señor se acerca. Tened paciencia, hasta la venida del Señor”.

Pedro Reyes

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Cualquier aporte para mi mejor redacción, es aceptado.
Gracias por leerme! Dios te bendiga!