martes, 10 de marzo de 2015

No Poner Tropiezos


"Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano". (1 Corintios 8:13)

Que bueno cuando tenemos y ejercemos dominio propio, en relación a cosas o tentaciones sobre las cuales no permitimos que nos gobiernen la vida. Dominio propio es no dejarme llevar por los deseos de la carne. Es hacer algo que aunque no sea pecado, puedo gobernarla y decidir y respetar los limites hasta donde pueda practicarla. Ejemplo se de gente que en una reunión social o fiesta comparten y brindan con vino u otro tipo de licor, y tienen completo control de su bebida. Saben cuando beberla y saben cuando dejarla. En ningún momento se permiten los excesos.

Sin embargo, así como existen los que tienen dominio propio, están los que enraizado en sus entrañas, tienen el deseo de beber o quitar prestado dinero (por ejemplo). Si como cristianos conocemos de alguien o aun no conociéndolo, pero compartimos con alguien al cual poco conocemos, debemos cuidar de no acceder o hacerlo con gran prudencia.

Tal vez si pedimos créditos y dinero prestado, o bebemos un trago de vino; y nos observa un hermano que no tiene la madurez suficiente para entender el momento, este último es capaz de ceder sin responsabilidad alguna, a esos deseos pero no teniendo control o dominio propio podría abrir puertas al enemigo de Dios para aprovecharse de su debilidad.

Se ha visto personas que han vuelto al alcoholismo por repetir la acción de un cristiano maduro que no tuvo la prudencia de evitar el sorbo. Otros se han endeudado nuevamente. Sus raíces pecadoras aun existen dentro de sí. Por ello es importante ser diligentes y precavidos para no poner tropiezo a nuestros hermanos. Si debemos dejar de hacer algo, dejémoslo de hacer por el bien de nuestro hermano y por causa de que nuestro espíritu y mente estén en paz.

Pedro Reyes