Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo;(Santiago 1:23 NTV)
Un espejo es una superficie pulida en la que, después de incidir, la luz se refleja siguiendo las leyes de la reflexión.
Frecuentemente recibimos consejos para edificarnos. Constantemente asistimos a charlas y conferencias de alto nivel e importancia. Nos ocupamos en gran medida de anotar cada tips, cada frase, cada idea durante los servicios de la iglesia. Es importante colectar los apuntes y acotaciones. El problema está en su aplicación. Qué tanto aplicamos lo que aprendemos?. Aprender y no aplicar, es un comportamiento cargado de mediocridad. Es ir al médico, recibir un tratamiento y no hacerlo. Nos quedamos con la solución en la mente, archivada en muestra conciencia, sin darnos cuenta como las ideas aprendidas hoy, se van borrando poco a poco por no darles uso. El conocimiento caduca y envejece, como el pan que se pudre por causa de la avaricia.
Somos seres imperfectos, pero Dios promete que en sus manos podemos ser perfectos. Con el modelo de comportamiento y actitud de Jesús podemos llegar a ser agradables a Dios, si lo imitamos. Es decir, si llegamos a obedecer las enseñanzas de Cristo, o sea ser Cristianos.
Si solo somos oidores o anotadores de frases y no ponemos en práctica lo que aprendemos, seríamos los observadores espectadores de nuestro propio rostro en un espejo. Reflejariamos nuestro propio rostro.
Pero no estamos llamados a reflejar nuestras imperfecciones. Un espejo debe reflejar la Luz que recibe. Nuestro mismo rostro debe ser luz y resplandecer. Cuando modelamos a Cristo reflejamos la Gloria de Dios, y es precisamente el propósito y la razón fundamental que debe cumplirse para cambiar a nuestra sociedad y por consiguiente a toda nación. Sintamos la libertad que el Espíritu de Dios nos regala para comenzar a hacer lo que el Señor espera que hagamos. Pablo dijo:
"Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen." 2 Corintios 3:18 NTV
El espejo de hoy te dice que no olvides al hombre que fuiste ayer, "no olvides de dónde te sacó Jesús", te grita el espejo. Jesús le dijo al gadareno, ya liberado de la legión: "Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo." Si algo debemos proyectar prioritariamente, es lo que Dios ha hecho y hace con nosotros, y ese reflejo es por palabra y por nuestra manera de vivir. El espejo que escribo, es producto de mi incomodidad con los resultados que he logrado. Hoy, le pregunto a Dios, Señor, por qué no he podido reflejarte como tú esperas que lo haga?
Pedro Reyes.