"El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia". 2 Corintios 9:10
Interesante planteamiento hizo un hermano relacionado a esta escritura. Intentaré compartir la idea cuyo norte es garantía de retornos financieros seguros y resultados favorables ante cualquier proyecto de inversión y misión Cristiana.
Cuando niño recuerdo que en casa funcionaba una bodega. Papá comercializaba toda clase de víveres, a decir verdad vendía de todo. Mamá, recuerdo que ayudó mucho a papá en este asunto de comprar y vender. Mamá hacía unas tortas muy exquisitas, llamadas "cocadas" las cuales ponía a la venta y se vendían mucho. Sin embargo hubo momentos en los que. previas palabras de manipulación de nuestra parte (mis hermanos y yo) a mamá, lográbamos comernos varios pedazos de la rica torta, resultando que en muchas ocasiones mamá terminaba recuperando menos de lo que le costaba hacerla, es decir la torta le arrojaba pérdidas.
El tema es que la porción bíblica arriba, nos habla de un Dios proveedor. ¿Qué provee?, pues : semilla y pan.
Puedo entender, que la semilla viene siendo la inversión, la idea, el proyecto, la torta de "cocada". Mientras que el pan es el producto o resultado de la ganancia o diferencia entre la venta menos los costos, o sea los intereses, el retorno de la inversión, el resultado positivo de una operación ó actividad que utilizamos parcialmente para nuestro beneficio personal, familiar o empresarial. Pero, además de semilla y pan, Dios nos provee la expansión y multiplicación conforme a lo justo como hayamos administrado el fruto de la semilla.
En estos tiempos existe una ola de pensamientos muy novedosos respecto a romper paradigmas relacionados con la mentalidad de empleado, en contra del profesional económicamente dependiente.Los jóvenes se están educando con mentalidad emprendedora, con mentalidad de empresarios, y es un paradigma muy interesante sobre todo cuando está orientado a la innovación, creación y fabricación de bienes y servicios.
Emprender implica un cambio enmarcado por la formación y educación del carácter. Ya no basta identificar mis talentos y fortalezas, sino también identificar mis debilidades con el fin de eliminarlas ó utilizarlas en función de sumar valor a los proyectos. de ninguna manera podemos permitir que la debilidad consuma o gaste nuestras fortalezas. No puedo permitir que mi mal hábito de dormir tanto consuma el tiempo cuando puedo ser más productivo. No puede ser que el miedo me impida mostrar, activar y sacar provecho a mis talentos.
Una debilidad en la actitud, puede llevarnos a comernos la semilla. Peor aún, a olvidarnos incluso, de nuestro socio principal, nuestro proveedor. Y eso es fatal para cualquier organización, empresa o familia.
Toda semilla esta destinada a dar fruto. Esa es su naturaleza. Es un propósito definido. Pero, de la semilla a la cosecha hay un proceso que implica tiempo y es precisamente allí donde el carácter y la actitud del sembrador se pone a prueba. Muchos negocios o pequeñas empresas han cerrado al poco tiempo de haber sido inauguradas, y la causa en muchos casos es la impaciencia y desespero de los fundadores que desean ver los frutos inmediatamente y en otros casos, es porque lo poco que comercializan no lo reinvierten sino que lo usan en gastos propios.
Si Dios te dió una semilla, es importante permitir que Dios la controle, atarse a la Vid verdadera, garantizará buenos resultados. Por lo tanto debemos estar claros y convencidos del lugar que ocupa el dinero en nuestro huerto, familia o empresa.
EL TIEMPO COMO SEMILLA
Si hay una semilla valiosa que nos ha dado Dios, esa es el tiempo. En las manos del Señor está nuestro tiempo, él nos lo entregó para que seamos productivos; por lo tanto estar ociosos, no aprovecharlo, postergar las cosas es comerse la semilla. Dios dice que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar; quiere decir que no debemos perder las oportunidades y ser prudentes con su uso.
Otra forma de consumir la semilla del tiempo es no vivir el presente por andar paseando en el pasado, por ello nuestro padre dice: "No añores «viejos tiempos»; no es nada sabio." Hay semillas que no pueden ser sembradas hoy, porque venció su tiempo de ser sembradas. Hay semillas que aún están en manos del Señor, no nos las ha entregado porque no están listas sembrarlas antes de tiempo no garantizará resultados positivos.
Por si no lo sabía, el tiempo de consume y se pierde por avaricia, decidia y necedad.
LA SEMILLA ES LA PALABRA DE DIOS
Dios nos entrega su semilla que es su palabra, no para acumularla y dejarla al olvido, no es para tenerla en poco, sino para sembrarlas en lugares o personas que necesitan de sus frutos. "Y los que procuran la paz sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia."
Pedro Reyes