Proverbio. 26:11 (La Biblia)
LA NECEDAD
Es una característica que indica falta de sabiduría, carencia de inteligencia, demostración pública o exhibición de cualidades que van desde la más sencilla estupidez hasta la maldad.
El empeño de defender algo que no tiene lugar ni cualidad de verdadero. La desobediencia es necedad.
Es estar informado de un peligro y aún así arriesgas, incluso, la vida sólo para comprobar que si hay peligro.
El necio parece no cansarse de su necedad. Se regocija en ella. Necio es aquel que aún sabiendo que algo le hace daño, tolera convivir con eso que lo daña. Necedad es alejarte de un estilo de vida absurdo, y al cabo de algún tiempo retornar a esa vida sin sentido, a ese vómito.
A Dios no le agrada la necedad.
No es de sabios volver a una vida que en vez de añadir valor, resta. Nunca te apartes de lo bueno.
La necedad es la característica principal del diablo. Quien práctica la necedad es del diablo. En el necio, no hay temor de Dios.No hay inteligencia. Es por ello que recibe las cosas malas, porque ve el mal pero no se aparta.
Dios ama a las personas, aún al que práctica la necedad, pero no le agrada la necedad.
Es necesario deshacer la obra del diablo en la vida del "necio". Se puede entender esta obra en la vida de un no creyente, pero ¡en la vida de un "creyente"!,es preocupante.
Dos Causas de la Necedad
La poca Fe:
Cuando la Fe esta débil y es poca, es porque lo que estoy oyendo no es de Dios, y lo que no es de Dios, es del diablo y lo que es del diablo alimenta y fortalece la duda. La duda es la base o fundamento de la necedad.
La mentira creída. Ignorar la verdad.
El necio obra con "sabiduría" dentro de su mundo de dudas, argumentando falsos planteamientos y actitudes con una seguridad impresionante. Ignorar la palabra de Dios, es ceder libertad, es seguir usando la llave incorrecta para continuar en la celda, como un esclavo.
¿Qué hacer para vencer la Necedad?
Creer y confesar a Jesucristo, como tú Señor y Salvador. El es la verdad y la verdad le hará libre.
Dejar que Jesucristo gobierne su vida, le permitirá tomar las decisiones correctas y alineadas a la justicia y verdad de Dios. La sabiduría tomará lugar en la vida de una persona cuando, el necio, pueda identificar su necedad, renunciar y echarla fuera de su vida voluntariamente.
Sólo por medio de la palabra de Dios y la presencia del Espíritu Santo, le será revelada la verdad.
Hay pecados o necedades que hacemos y son tangibles pero necesitamos que las que estén ocultas sean reveladas con claridad para eliminarlas y deshacerlas, y luego establecer la verdad de Jesucristo allí.
Por muy cultos y llenos de conocimiento humano que estemos, jamás superaremos los pensamientos incontables, maravillosos, altos y profundos de nuestro Padre celestial. No siga usted tropezando siempre con la misma piedra, evite seguir dando coces contra el aguijón. La necedad tiende a hundirme en el lodo de lo superficial y temporal; la sabiduría del cielo me hace elevar precisamente a las alturas.
Muchos jóvenes son portadores y practicantes de la necedad, está en sus corazones y es necesaria, para su corrección, la vara oportuna de la disciplina. Es necesario que este tipo de impureza sea eliminada y extinguida del corazón, y así evitar debilidades que hacen permeable de ofensas a cualquier persona, de modo que la ira pueda, entonces, acabar con el necio.
No permitamos arraigarnos en la necedad. Evitemos hablar de más, para no pecar de necios y entonces meternos en problemas. Ciertamente para la necedad no hay edad, basta que no oigas consejos para practicarla. Tengamos, pues cuidado con la manera de vivir, vivamos con temor de Dios, con inteligencia, con sabiduría. Hay un camino creado, apartado y consagrado por Dios para que los valientes, esforzados y sabios lo transiten. Los necios no caminarán por El.