Vivir al estilo de vida de Jesucristo no es
fácil. Sobre todo por la cantidad de tentaciones que suelen ocurrir. Sin
embargo es importante reconocer que este estilo de vida requiere que estemos
bajo la Gracia de Dios.
Por la gracia de Dios respiramos, por la gracia
de Dios estamos protegidos, por su gracia salimos de aprietos y encontramos
soluciones inexplicables. Todo se lo debemos a Dios.
Cuando el "nada es imposible para Dios"
se manifiesta en nuestras vidas debemos tener mucho cuidado.
Estar atento de poner por obra las
enseñanzas de Jesucristo, nos asegura el éxito de recibir y disfrutar las
promesas, los pensamientos de bienestar y porvenir que tiene Dios para
nosotros.
Debemos recordar de donde nos ha sacado Dios. Del
lugar de esclavitud de donde nos sacó. Del estilo de vida tóxico que dejamos atrás para seguir a Jesucristo. Debemos, igualmente, recordar la abundancia de sus
Gracia en nuestras vidas; la cantidad de situaciones en las que hemos visto la
mano de Dios moverse a nuestro favor, aun cuando no lo merecíamos. Recordemos
que Dios disciplina cuando nos precipitamos a hacer las cosas conforme a
nuestros pensamientos y fuerzas. Recordemos los beneficios de obedecerle y el
mal negocio que es no obedecerle. Acordémonos de que hemos provocado ira en
nuestro Señor, sin embargo, su amor es tan inagotable que por causa de la
oración de otros, no nos castiga, ni nos condena.
Cuando nos encontremos en situaciones de
adversidad y dificultad, recordemos el maravilloso poder de Dios para sacarnos
de ese tipo de terrenos. Guardemos los principios y enseñanzas que Jesucristo nos modela, para aplicarlos a todo tipo de situaciones. Dios nos
promete cosas maravillosas si no nos dejamos vencer, si caminamos con Fe, si
creemos que él no estará ausente, sino que se glorificará en la
debilidad. No dejemos de recibir las bendiciones de Dios a causa de la
incredulidad, la duda y la impaciencia. No abandonemos la batalla, ni nos permitamos morir en
el proceso. No abortemos los procesos, porque es precisamente allí donde Dios
forma nuestro carácter y nos fortalece.
Cuando pasamos por la dificultad de manera
victoriosa, no nos olvidemos de Dios y de sus mandamientos, ni digamos que fue
por nuestras fuerzas y nuestra inteligencia que salimos victoriosos. Es allí
cuando debemos seguir cumpliendo los principios de Dios. Las victorias se deben
defender. Jesús nos enseña que debemos orar permanentemente, sin cesar, en todo
momento y en toda situación. Es decir, si estamos orando por la sanidad o un
milagro de sanidad, y recibimos el milagro, no abandonemos la
oración, sino que continuemos orando para defender el milagro o bendición que Dios nos
permite vivir.
Es una práctica común en los seres humanos, que
nos distraemos en la alegría de la bendición y abandonamos las armas, dejando
de defender la tierra conquistada; quedando a veces a la merced del enemigo. Sigamos creyendo por más y demos la Gloria a Dios.
Asegurémonos bien de no fallarle al Señor en
esto, porque Dios es un Dios celoso. Que tiene misericordia de nosotros pero
no soporta al injusto ni al que, desatendiendo sus palabras, le da la espalda para
hacer las cosas como a ellos les place. Asegurémonos de caminar en rectitud,
conforme a los caminos de Dios, los cuales son distintos a los nuestros. Asegurémonos
de que nuestros pensamientos sean los pensamientos de Dios, los cuales son más
altos que los nuestros. Aseguremonos de que nuestro nuevo estilo de vida sea bueno, agradable y perfecto ante los ojos de nuestro Dios Padre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Cualquier aporte para mi mejor redacción, es aceptado.
Gracias por leerme! Dios te bendiga!