martes, 27 de enero de 2015

Que tu motivación no te empalague

Proverbio 25:27 “Comer mucha miel no es bueno, Ni el buscar la propia gloria es gloria”.

Proverbio 27:1-2 “No te jactes del día de mañana, porque no sabes qué traerá el día. Que te alabe el extraño, y no tu boca; el forastero, y no tus labios”.

Que maravilloso es testificar de las bendiciones y beneficios que Dios a traído a nuestras vidas, que alegría es contar nuestra experiencia agradable de cumplir  el mandamiento de predicar a Jesús, hacer discípulos y servir al Señor; con la única intención de motivar al creyente opacado e invisible, y despertar el interés de aquellos que aún se mantienen incrédulos.  Es importante la motivación con la que servimos y seguimos a Jesucristo. Un soneto anónimo dice:

“No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.”


Nuestra humildad debe ser una señal inmensa de nuestro carácter. Nadie es más que nadie. Debemos buscar ayudar y ser generosos con la gente que nos rodea, de la misma forma que dominamos nuestro corazón para cuidar sus intenciones cuando buscamos de Dios. No sean, las bendiciones de Dios, estorbo para adorarle; ni el miedo a ser castigado, fusil para alejarle. 

Reflexión:  Ama a Dios con todo tu ser; en las buenas y en las no tan buenas.

Lic. Pedro Reyes

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