sábado, 9 de junio de 2018

AGRADABLES PARA DIOS

Si te remontaras tan alto como el águila y colocaras tu nido entre las estrellas, aun de allí te arrojaría, dice el SEÑOR. Abdías 1:4

Ser agradables a Dios es una maravillosa responsabilidad. Cuando tenemos un encuentro con Dios es precisamente el tiempo en el que, a nuestro entender, no estamos tan agradables para él, pero resulta que el amor de Dios, es tan infinito que no ve nuestras faltas, errores, manchas y perdona nuestros pecados. Tanto amó Dios al mundo que dió a su Hijo único para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16
Como ven, si Dios no vió nuestros defectos, no debemos nosotros mismos estar recordandolos, o permitiendo que otras personas nos lo recuerden, ni mucho menos sentirnos culpables por algo que el mismo Señor ha perdonado.  



Consientes de esto, es más provechoso ocuparnos en ser agradables para Dios, y conforme a Juan 3:16, iniciemos por creer en Jesucristo. A Dios le agrada que creamos en su único hijo, tanto le agrada que nos garantiza identidad y posición, además de vida eterna, es decir, ese privilegio divino de conocerlo. 

A Dios le agrada la Amistad con él y no con el mundo, a él le agrada un amigo que haga lo que él le dice. Nuestra obediencia complace a nuestro Señor. El Señor no ve nuestras imperfecciones cuando nos llama pero está consiente de que necesitamos ser purificados, restaurados y edificados, necesita sacar o explotar los tesoros que puso en cada uno para usarlos en su obra eterna. Por esto, es la obediencia, un valor que agrada inmensamente a Dios.  Obedecer muestra confianza en nuestro Padre Celestial y demuestra Fe en él, ya que, si deseamos agradar a Dios, tenemos que estar dispuestos a hacer cosas que, por nuestros sentidos, no existen ni se ven, pero que sólo por Fe tenemos la certeza de que recibiremos lo que esperamos y veremos lo que no se vé.



Al Señor, también le agrada un corazón humilde, un corazón humillado y confeso de reconocer sus faltas. Le agrada un alma arrepentida de hacer lo incorrecto y determinada a cambiar cualquier cosa que se tenga que cambiar para hacer lo que agrada a Dios. El Señor pesa los corazones. El ve nuestro corazón, nota nuestros pensamientos más ocultos, nuestras intenciones y actitudes.  




El orgullo, altivez y la rebeldía no agradan a Dios. Esto no te permite perdonar a los que nos ofenden ni obedecer la voz de Dios. Por ello es importante preguntar al Señor, en nuestras oraciones, ¿Mis intenciones son buenas?, ¿te agrada mi actitud, Señor? ¿Me puedes ayudar a sacar este mal pensamiento acerca de algo ó alguna persona? ¿Me ayudas, Señor, a sacar estos sentimientos de responder a una ofensa ó injusticia?. 

Dios nos ama y desea mantenernos bajo su bendición. Salir  de su cobertura para hacernos independientes, le entristece. Su abrigo y su sombra nos garantizan amor, paz, seguridad, éxito  y prosperidad en todo. Salir de su cobertura es un desprecio al Rey. No es El quien quita su protección, somos nosotros los que decidimos renunciar a ella, olvidando que los caminos de Dios son más altos que los nuestros, que sus pensamientos no son como los nuestros y que son de bien y no de mal, para darnos un porvenir y bienestar.  Acerquémonos, pues, a Dios, creyendo que El tiene lo que necesitamos  y no nos dejará en visto. Agrademos a Dios. 

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