
"y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz." Efesios 6:15 NVI
Muchos tenemos experiencias relacionadas con personas que han creído en Jesucristo, justo cuando oímos la voz de Dios decirnos: "hablale de mi a esta persona...", Sólo porque, sin dudar, oportunamente y con diligencia obedecemos la voz de Dios. A nuestro derredor hay mucha gente solícita de paz, carente de paz y llena de angustia, afán y conflictos de toda índole. Sus frutos lo demuestran, su actitud, su forma de hablar lo evidencian. Están perdidos, sin guías como ovejas que no tienen pastor.
Esos son momentos de urgencia en el Reino de Dios, se hace necesaria una diligencia, y disposición efectiva. Por ello, no podemos perder tiempo ante una alarma o situación de premura, no pierda el tiempo buscando los zapatos o el calzado para salir a enfrentar la situación. No podemos estar desprevenidos, distraídos o descalzos. El evangelio dador de la paz debe estar a flor de piel en nuestra boca, dispuesta desde el espíritu, para proclamar la paz.
Por ello es importante la lectura de la palabra, el meditar la palabra, citarla y practicarla. Atesorar el evangelio del Señor en nuestro corazón es estar calzados, dispuestos y preparados para dar esa paz que recibimos de nuestro Señor.
Cuando no están calzados nuestros pies con el evangelio de la paz ó con las buenas nuevas del Reino, salimos corriendo a buscar y rebuscar en la biblia una frase o palabra ungida con apuro, que suene bonita, con más carga carnal que espiritual, con más enfoque de agradar yo que de que la gente se agrade de Cristo. Los calzados nos los ponemos al revés por improvisar y estar pendiente de no quedar mal.
La oración nos ayuda a mantener ese calzado apresto. Escrito está y está a nuestra disposición el pan nuestro de cada día. Toda palabra que sale de la boca de Dios, debe ser la misma que sale por la nuestra. Esa misma palabra que fortalece nuestra Fe debe estar dispuesta en mi corazón para que alimente de manera integral a aquellos a los cuales nuestro Señor llama para que le sirvan urgentemente. Así como Ananías, dispuso del evangelio de Jesucristo para abrir los ojos a un Saulo de Tarso, así de esa misma manera dispongamos de las buenas noticias de Dios para formar muchos Pablos.
Adicionalmente, cuando estamos calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz, las puertas se abren y las oportunidades llegan para glorificar el nombre de nuestro Señor. Siempre habrá una mujer cananea, un Nicodemo, un Bartimeo, un leproso que sanar y una mujer Sirofenicia, Cerca, estarán resuicitando los Lázaros y las multitudes de discipulos de Jesús se multiplicarán por las naciones.
Siempre estaremos viendo las ocasiones de salvación de las almas, celebrás diciendo con gran gozo, como dijo Pablo en 1 Corintios 16:9 " porque se me ha abierto una puerta grande para el servicio eficaz, y hay muchos adversarios". Recuerda que el evangelio de la paz es una parte de la armadura de Dios, que necesitamos para esta guerra espiritual, hay muchos adversarios pero mayor es el que está con nosotros, que el que está en el mundo.
Preyes
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