miércoles, 12 de agosto de 2015

Reconocer la Autoridad de Dios

"Pero el amor del Señor permanece para siempre con los que le temen. ¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos de los que son fieles a su pacto, de los que obedecen sus mandamientos!"
Salmo 103.17-18 

Pecar es desconocer la autoridad de Dios. Si usted es Papá ó Mamá y da una orden a sus hijos y ellos no la obedecen, entonces sus hijos no respetan ni reconocen su autoridad, en consecuencia, pecan. Así se deterioran las relaciones de los hijos con los padres; y de esa forma nosotros hemos fracturado nuestra relación con Dios.

Procuremos, pues, sembrar los valores cristianos y principios bíblicos en nuestro hogar. El principio de la honra a los padres, que es un mandamiento con promesa, debe ser ministrado o enseñado con la práctica. Nuestro comportamiento dice mucho a nuestros hijos. Honrar y respetar a nuestros padres no es tenerles miedo, porque este miedo nos lleva a deshonrarlos con la mentira. Enseñemos que el comportamiento debe ser el mismo, estén o no estén los padres. Esto aplica y se extiende a toda relación con una alguien que ejerza autoridad. Nuestra fidelidad traerá resultados positivos a nuestro entorno.

Está en ti y en mi, es nuestra decisión defraudar o no, la relación que Dios quizo, con gran amor, establecer. El amor de Dios permanece para siempre con los que le temen. Con aquellos que deciden cambiar voluntariamente (pero con la gracia de Dios) su mentalidad o su vana manera de pensar, reconocen que han deshonrado la relación y desean reconciliar, restaurar y fortalecer la comunión con El.

Reconocer la autoridad de Dios en nuestras vidas, trae beneficios a nuestra familia. Los beneficios de obedecer son generacionales. Tener temor de Dios, que es diferente a tener temor a Dios, es respetarlo y honrarlo. Es reconocer que él tiene y quiere lo mejor para nosotros y por ello muchas veces nos invitara a hacer cosas que no queremos hacer, pero que son necesarios para nuestro crecimiento personal y espiritual.

Si nosotros, siendo malos o pecadores, anhelamos cosas buenas o buenas dádivas para nuestros hijos, cuanto más quiere para nosotros nuestro Padre Celestial que es bueno.
 Extendamos los valores cristianos y principios bíblicos a la familia!. Sembremos obediencia en la familia. Sembremos honra y respeto a las autoridades. Demos el ejemplo como Padres, no comiéndonos las luces del semáforo o infringiendo las leyes de tránsito (peor aún delante de los hijos). Honrar a nuestros padres, incluye hablar bien de ellos y resaltar sus virtudes frente a nuestra familia, visitarlos e invitarlos a compartir.

Disfrutemos con nuestra familia los beneficios de la obediencia y agradezcamos a Dios por la Gracia que depositó en nosotros para aceptar sus correcciones.

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